Romance real: Así fueron las opulentas lunas de miel de la realeza británica
Destinos reales
Las lunas de miel de la realeza británica han sido verdaderamente majestuosas. De mansiones señoriales a refugios remotos, muchos royals iniciaron su vida en pareja con un lujo con el que la mayoría solo puede soñar, aunque sus matrimonios no siempre hayan resistido el paso del tiempo.
Sigue leyendo y descubre los magníficos destinos elegidos por los recién casados de la familia real británica durante casi dos siglos, desde lujosas mansiones hasta islas tropicales privadas…
Adaptado al español por Ana Niño, Redactora en español para loveEXPLORING.
La reina Victoria y el príncipe Alberto: El castillo de Windsor
La reina Victoria contrajo matrimonio con el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha en 1840, en lo que ha sido calificado como uno de los matrimonios más felices de la historia. La pareja, que además eran primos hermanos, tuvo nueve hijos y, tras la muerte de Alberto, 21 años después de la boda, Victoria, desconsolada, vistió de negro durante los siguientes 40 años.
Aunque era la soberana del Imperio británico, tras la ceremonia solo disfrutó de tres días de luna de miel en el castillo de Windsor. En su diario describió la primera noche como “gratificante y desconcertante”, añadiendo que “se besaron una y otra vez”.
El rey Jorge VI y la reina madre: Surrey
Cuando el rey Jorge VI se casó con la futura reina madre, él aún era conocido como el príncipe Alberto, duque de York, y ella como Lady Elizabeth Bowes-Lyon.
Alberto tuvo que pedirle matrimonio en tres ocasiones antes de que aceptara, pero finalmente se casaron en la abadía de Westminster en abril de 1923.
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El rey Jorge VI y la reina madre: Surrey
Después, la pareja pasó su luna de miel en Polesden Lacey, una lujosa mansión en Surrey que pertenecía a la acaudalada socialité Margaret “Maggie” Greville. Con sus brillantes candelabros, pinturas del siglo XVII y piezas de Fabergé —las célebres joyas y objetos ornamentales creados por la casa de orfebrería rusa famosa por sus huevos imperiales—, la casa ofrecía un escenario de auténtico lujo para los recién casados.
Las habitaciones contaban con cuarto de baño y teléfono, considerados el máximo confort de la época, y estaban decoradas con gran atención al detalle. Incluso el agua de la bañera fluía desde el fondo para evitar salpicaduras.
El rey Jorge VI y la reina madre: Surrey
Durante su estancia, el futuro rey disfrutó recorriendo los jardines de la propiedad junto a su esposa, jugando al golf y practicando sus golpes en la pista de tenis. Cuando Maggie Greville falleció en 1942, legó la casa al National Trust, la organización benéfica británica dedicada a la conservación del patrimonio histórico y natural.
Hoy en día, se puede pasear por la propiedad, explorar los jardines y realizar una visita guiada por el interior de la mansión.
Eduardo VIII y Wallis Simpson: Venecia
El rey Eduardo VIII provocó un escándalo internacional cuando abdicó del trono tras solo 326 días en 1936 para poder casarse con la estadounidense divorciada Wallis Simpson.
La controvertida pareja contrajo matrimonio en secreto al año siguiente en el Château de Candé, en Francia, con únicamente 20 invitados presentes.
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Eduardo VIII y Wallis Simpson: Venecia
La pareja pasó su luna de miel en el hotel rural Schloss Wasserleonburg, en las montañas de Austria, antes de viajar a Venecia, en Italia.
Allí dieron un paseo en barco por el Gran Canal, la impresionante vía fluvial que atraviesa la ciudad, y en una carta recientemente revelada a su prima, Wallis confesó que también esperaba disfrutar de unos “baños de mar”.
La reina Isabel y el príncipe Felipe: Hampshire
La reina Isabel II se casó con el duque de Edimburgo en la abadía de Westminster en noviembre de 1947, tras una década de noviazgo. Después de una recepción en la que se sirvió una tarta nupcial de dos metros de altura, la pareja partió hacia su luna de miel bajo una lluvia de pétalos de rosa.
Eligieron Broadlands para su descanso, la magnífica casa de Hampshire que pertenecía al tío de Felipe, el conde Mountbatten.
La reina Isabel y el príncipe Felipe: Hampshire
La mansión de estilo palladiano —una corriente arquitectónica del siglo XVI inspirada en las obras del italiano Andrea Palladio, caracterizada por la simetría, las columnas clásicas y la sobriedad elegante— se alza a orillas del río Test, dentro de una propiedad de 2.430 hectáreas. Los amplios caminos y los ondulados jardines fueron diseñados por el célebre paisajista inglés Capability Brown.
La casa, abierta a las visitas guiadas desde finales de junio hasta principios de septiembre, alberga una sala de esculturas, pinturas de artistas de renombre como Van Dyck, Raeburn y Reynolds, así como una colección de Wedgwood, la histórica firma británica de cerámica y porcelana fundada en el siglo XVIII por Josiah Wedgwood.
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La reina Isabel y el príncipe Felipe: Hampshire
Prueba del cariño que la reina sentía por Broadlands es que ella y el príncipe Felipe decidieran volver allí para las fotografías oficiales de su aniversario de bodas de diamante en noviembre de 2007.
60 años después, parecía que recreaban la pose original de su luna de miel, con la reina cogida del brazo de Felipe y luciendo el mismo collar de perlas de doble vuelta y el mismo broche.
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La princesa Margarita y Anthony Armstrong-Jones: el Caribe
La princesa Margarita se casó con el fotógrafo Anthony Armstrong-Jones —que más tarde recibiría el título de lord Snowdon— en mayo de 1960, antes de embarcarse en el yate real Britannia.
El barco, de 125 metros de eslora, fue encargado por el rey Jorge VI y prestó servicio a la familia real británica durante 44 años, hasta que fue retirado en 1997.
La princesa Margarita y Anthony Armstrong-Jones: el Caribe
La pareja se dirigió al Caribe, atraída por sus playas vírgenes y sus aguas cristalinas. Durante su crucero de seis semanas, la princesa Margarita y lord Snowdon visitaron Antigua, famosa por contar con más de 365 playas de arena blanca, una para cada día del año.
También hicieron escala en Mustique, una exuberante isla salpicada de flores de frangipani y buganvillas.
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La princesa Margarita y Anthony Armstrong-Jones: el Caribe
El propietario de Mustique, Colin Tennant, era uno de los mejores amigos de Margaret e incluso le regaló a la afortunada princesa un terreno allí como lujoso regalo de boda. Ella construyó una lujosa villa de cinco dormitorios en el terreno y solía pasar allí sus vacaciones, disfrutando de la privacidad que le ofrecía.
Abundaban los rumores sobre las salvajes fiestas a las que asistían estrellas del rock y miembros de la realeza. Lamentablemente, el matrimonio no fue muy feliz y la pareja se divorció en 1978.
La princesa Ana y el capitán Mark Phillips: Las Galápagos
La única hija de la reina Isabel II se casó con el capitán Mark Phillips en 1973, en la abadía de Westminster. Después, la pareja voló a Barbados, donde embarcó en el yate real Britannia al son de música calipso que interpretaba el tema principal de Historia de amor (Love Story, 1970).
Desgraciadamente, su primera semana en el mar se vio afectada por fuertes tormentas que les provocaron mareos. Quizá fue un presagio, ya que la pareja acabó divorciándose en 1992.
La princesa Ana y el capitán Mark Phillips: Las Galápagos
La princesa Ana y el capitán Phillips terminaron su luna de miel en las Galápagos, una serie de islas volcánicas situadas a 965 kilómetros de la costa de Ecuador.
El archipiélago es conocido por su fantástica fauna, que muestra muy poco temor hacia los humanos. Los visitantes pueden acercarse a tortugas gigantes, tortugas marinas, leones marinos e incluso colonias de albatros.
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El príncipe Carlos y la princesa Diana: El Mediterráneo y Escocia
El desafortunado matrimonio del príncipe Carlos y lady Diana Spencer comenzó con un crucero de 11 días por el Mediterráneo, a bordo del yate real Britannia.
Unas 750 millones de personas en todo el mundo se pegaron a sus televisores cuando la pareja se dio el “sí, quiero” en la catedral de San Pablo el 29 de julio de 1981.
El príncipe Carlos y la princesa Diana: El Mediterráneo y Escocia
Durante su luna de miel, la pareja disfrutó del sol en Túnez, Cerdeña, Grecia y Egipto. También se dice que Diana disfrutó nadando en el mar alrededor del Britannia. El estricto protocolo a bordo del yate impedía a la tripulación dar órdenes a gritos, por lo que tenían que utilizar señales manuales.
También llevaban zapatillas blancas para que sus pasos fueran silenciosos. La tripulación del Britannia estaba formada por 220 navegantes: si uno de ellos se encontraba con un miembro de la familia real, tenía que quedarse quieto y mirar al frente hasta que pasara.
El príncipe Carlos y la princesa Diana: El Mediterráneo y Escocia
Después de su crucero, la pareja regresó al castillo de Balmoral, en Escocia, donde Diana había sido presentada a la familia real el año anterior. La pareja se alojó en Craigowan Lodge, un pabellón de caza de la propiedad.
Mientras paseaban de la mano entre los brezos, nada hacía presagiar que se divorciarían 15 años más tarde.
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Prince Charles & Camilla Parker Bowles: Scotland
El príncipe Carlos siguió los pasos de su hermano menor, el príncipe Andrés, cuando él y Camilla Parker Bowles también pasaron su luna de miel en Birkhall en abril de 2005.
La pareja, que se casó en el Windsor Guildhall y que hoy son el rey Carlos III y la reina Camila del Reino Unido, incluso interrumpió sus románticas vacaciones para inaugurar un parque infantil en la cercana localidad de Ballater.
Peter Phillips y Autumn Kelly: Sudáfrica
Peter Phillips se convirtió en el primer nieto de la reina Isabel II en casarse cuando unió su vida a la de la estudiante canadiense Autumn Kelly en el castillo de Windsor en mayo de 2008. Hijo de la princesa Ana y del capitán Mark Phillips, Peter ocupa un puesto discreto en la línea de sucesión al trono británico.
Después, la pareja viajó a Sudáfrica, donde se alojó en el Tuningi Safari Lodge, un lujoso complejo turístico situado en la reserva natural de Madikwe.
Peter Phillips y Autumn Kelly: Sudáfrica
Tuningi Safari Lodge ofrece increíbles oportunidades para avistar rinocerontes, búfalos, elefantes, leones, leopardos y guepardos. Las lujosas suites cuentan con terrazas privadas y la piscina tiene vistas a un abrevadero muy popular entre los elefantes.
Los huéspedes pueden tomar una copa al atardecer en su bar privado mientras observan la fauna salvaje.
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Peter Phillips y Autumn Kelly: Sudáfrica
Las habitaciones cuentan con cuartos de baño gigantescos, bañeras de gran tamaño y cada uno tiene vistas a la reserva.
Se ofrecen masajes en las terrazas privadas, mientras que las comidas se sirven bajo una higuera, con vistas al abrevadero.
El príncipe Guillermo y Kate Middleton: Las Seychelles
Su boda de cuento de hadas en abril de 2011 fue retransmitida en todo el mundo, con miles de simpatizantes alineados en las calles alrededor de la abadía de Westminster y el palacio de Buckingham.
Pero cuando llegó el momento de la luna de miel, el príncipe Guillermo y Kate Middleton —hoy príncipes de Gales y entonces duques de Cambridge— optaron por algo mucho más privado.
El príncipe Guillermo y Kate Middleton: Las Seychelles
Los recién casados volaron a las Seychelles, donde pasaron 10 días descansando en una apartada isla privada a la que solo se puede acceder en helicóptero o en barco.
El aislamiento del lugar, junto con las estrictas leyes locales de privacidad, permitió a la pareja disfrutar de una escapada íntima, lejos de las miradas de los paparazzi.
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El príncipe Guillermo y Kate Middleton: Las Seychelles
Según se ha informado, Guillermo y Kate se alojaron en North Island, en una lujosa villa de 6.700 dólares o 6.147 euros la noche, con piscina privada, chef personal y mayordomo.
Las Seychelles son famosas por sus playas de arena blanca y sus aguas azules y cristalinas, repletas de vida marina tropical.
El príncipe Harry y Meghan Markle: Aún un secreto
Cuando el príncipe Harry y Meghan Markle se casaron en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor el 19 de mayo de 2018, fue uno de los eventos televisivos más seguidos del planeta, con más de mil millones de espectadores. El interés por descubrir dónde iría la glamurosa pareja de luna de miel fue igual de intenso.
Para proteger su privacidad, se filtraron varios posibles destinos para despistar a la prensa, entre ellos Botsuana, Namibia, Nevis, India e incluso Birkhall, la residencia real de la reina en Escocia.
El príncipe Harry y Meghan Markle: Aún un secreto
El lugar donde la pareja pasó su luna de miel sigue siendo, a día de hoy, un secreto muy bien guardado. Harry reveló en sus memorias, Spare (2023), que fue “en algún lugar del Mediterráneo”. Chipre (en la foto) se promocionó como el destino más probable, pero nunca llegó a confirmarse.
La pareja también fue consciente de sus obligaciones reales: retrasaron la luna de miel tres días para asistir al 70º cumpleaños del entonces príncipe Carlos, hoy rey Carlos III, el 22 de mayo, y regresaron a tiempo para la ceremonia Trooping the Colour —el tradicional desfile militar británico en honor al monarca— el 9 de junio.
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La princesa Eugenia y Jack Brooksbank: También un secreto
La princesa Eugenia, hija del príncipe Andrés y de Sarah Ferguson, y por tanto nieta de la reina Isabel II, se casó con el empresario Jack Brooksbank en la capilla de San Jorge solo seis meses después, el 12 de octubre de 2018. Alrededor de 1.200 personas fueron invitadas a los terrenos del castillo de Windsor para unirse a las celebraciones.
La pareja siguió el ejemplo de Harry y Meghan y mantuvo en secreto el destino elegido para su luna de miel.
La princesa Eugenia y Jack Brooksbank: También un secreto
Se llegó a especular con que la pareja pasaría su luna de miel en Verbier (en la imagen), la estación de esquí suiza donde se conocieron, o en Nicaragua, donde se comprometieron.
El destino sigue siendo un secreto hasta hoy, aunque la madre de la novia, Sarah Ferguson, declaró al Daily Mail —un periódico británico de gran tirada— que los recién casados pasaron la primera noche de su matrimonio en el Royal Lodge, comiendo pizza con toda la familia en la mesa de la cocina.
La princesa Beatriz y Edoardo Mapelli Mozzi: Sur de Francia
La princesa Beatriz, hija del príncipe Andrés y de Sarah Ferguson y nieta de la reina Isabel II, celebró su boda el 17 de julio de 2020 en plena pandemia. Se casó con el millonario promotor inmobiliario Edoardo Mapelli Mozzi en una pequeña ceremonia familiar en el Royal Lodge de Windsor, a la que asistieron la reina y el duque de Edimburgo.
Con las restricciones de viaje aún vigentes, la pareja optó por una improvisada luna de miel en el sur de Francia, donde fueron vistos conduciendo un pequeño coche “repleto de cosas hasta el techo”, según informó The Telegraph, un diario británico de referencia.
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