29 descubrimientos arqueológicos modernos que revelan el oscuro pasado de América del Norte
Desenterrar Norteamérica
La emoción de la arqueología proviene de no saber qué descubrirá la próxima pala de tierra, y en los últimos años los arqueólogos han informado con entusiasmo de impresionantes descubrimientos en toda América del Norte: México, EE.UU. y Canadá. Algunos fueron encontrados por expertos que aplicaron nuevos métodos a antiguos hallazgos, otros fueron el resultado de excavaciones cuidadosamente planificadas y llevadas a cabo durante mucho tiempo y, unos pocos, fueron fruto de la pura suerte.
Desde huellas fosilizadas hasta pecios cubiertos de percebes, haz clic en esta galería para conocer los hallazgos arqueológicos más importantes de Norteamérica desde 2020...
Adaptado al español por Ana Niño, Redactora en español para loveEXPLORING.
Huellas fosilizadas, Parque Nacional White Sands, Nuevo México, EE.UU.
Los expertos conocen la existencia de huellas antiguas en White Sands desde principios del siglo XX, pero en 2021 los científicos anunciaron que las semillas halladas dentro de las pisadas retrasan su origen hasta el 21.000 a. C., lo que las convertiría en las huellas humanas más antiguas jamás descubiertas.
No todos están de acuerdo —algunos sostienen que los métodos de datación son defectuosos—, aunque nadie duda de que fueron dejadas por personas prehistóricas muy antiguas, en su mayoría, niños y adolescentes. Un estudio de 2025 volvió a datarlas en torno al 21.000 a. C.
El barrio maya, Tikal, Petén, Guatemala
Cuando los arqueólogos que examinaban los escáneres láser de la región cercana a la gran ciudad maya de Tikal, en Guatemala, estudiaron con más detalle una zona de colinas “naturales”, hicieron un hallazgo sorprendente: el contorno de un barrio de la ciudad hasta entonces desconocido.
Al cartografiarlo en detalle, comprobaron que las estructuras eran réplicas casi exactas de la ciudadela de la antigua Teotihuacán —una de las mayores urbes prehispánicas de México, situada a más de 965 kilómetros de distancia—. Los resultados, publicados en 2021, aportan pruebas de una intensa interacción e intercambio cultural entre ambas ciudades.
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Fuerte de Santa María, St Mary’s City, Maryland, EE.UU.
La colonia de Maryland comenzó en 1634, cuando colonos británicos levantaron un fuerte cuya ubicación exacta se perdió con el tiempo, ya que solo estuvo en uso durante unos siete años. Hasta hace poco, los arqueólogos buscaban en el lugar equivocado.
En lugar de situarse junto al río, como se pensaba, un estudio geofísico condujo a los investigadores a una meseta a unos 300 metros del agua. En 2021 se hallaron edificios de madera y monedas que confirmaron que, por fin, se había localizado el fuerte inicial.
Cementerio de huesos, Dinosaur Park, Maryland, EE.UU.
Esta zona de Maryland lleva más de un siglo proporcionando pruebas de la existencia de criaturas prehistóricas; de ahí su nombre, Dinosaur Park, un parque público dedicado a la paleontología. En la primavera de 2023, nuevas excavaciones sacaron a la luz un “lecho óseo”, es decir, una capa geológica con restos de varias especies de dinosaurios.
El hallazgo más importante fue una tibia de unos 90 centímetros de largo, que se cree pertenecía al Acrocanthosaurus, un enorme carnívoro emparentado con el T. rex. “Esto es algo por lo que los paleontólogos rezan”, declaró el coordinador del programa, JP Hodnett.
Los restos de La Unión, Golfo de México, México
En 2020 salió a la luz un oscuro episodio de la historia de México gracias a los sedimentos de la costa norte del país: arqueólogos marítimos confirmaron que un barco de vapor naufragado era el célebre La Unión, un buque dedicado al tráfico de personas esclavizadas que cada mes trasladaba a decenas de cautivos mayas hasta las durísimas plantaciones de caña de azúcar en Cuba.
Sus viajes terminaron en 1861, cuando las calderas explotaron y el barco se hundió. Se desconoce cuántos mayas murieron ahogados aquel día, ya que, lastimosamente, figuraban como carga y no como pasajeros.
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El Dyar Mound, lago Oconee, Georgia, EE.UU.
El montículo Dyar quedó sumergido bajo un embalse construido en los años 70 para abastecer de agua al estado de Georgia, en EE.UU. Antes de que la zona quedara cubierta, los arqueólogos habían concluido que el lugar se había abandonado en 1540, tras la llegada de colonos españoles cuyas enfermedades devastaron la región.
En 2020, al volver a analizar el carbón vegetal hallado en el yacimiento, descubrieron que allí se celebraron rituales hasta 150 años después de la llegada de los españoles. Esto demuestra que la cultura indígena del Misisipi —una civilización que levantaba grandes montículos ceremoniales en el sureste de EE.UU.— no colapsó de forma tan repentina como se pensaba.
Los cerdos de Chinatown, Los Ángeles, California, EE.UU.
En 2022, los arqueólogos reexaminaron huesos de cerdo hallados en el antiguo barrio chino original de Los Ángeles. Gracias a nuevas técnicas de análisis de la placa dental, descubrieron que los animales habían comido cáscaras de arroz y hojas, pero no maíz, lo que demuestra que se criaban localmente y no en grandes granjas rurales.
A partir de estas pruebas, los historiadores han podido rastrear una industria hasta entonces desconocida: la cría de cerdos en patios traseros, practicada sobre todo por familias migrantes chinas que sufrían discriminación. Esta actividad tuvo un papel importante en la rápida expansión de Los Ángeles a comienzos del siglo XX.
La escultura de K'awiil, Campeche, México
En 2023, durante los trabajos de desmonte para el proyecto del Tren Maya en la península de Yucatán, los arqueólogos anunciaron el hallazgo de una rara estatua del dios maya K'awiil. Los expertos identificaron a la deidad por su característico hocico alargado y respingón, además de sus ojos saltones.
Aunque K'awiil aparece representado en pinturas y relieves, solo se habían encontrado antes tres esculturas, todas en Tikal, Guatemala. Esta fue la primera vez que se descubrió una estatua de K'awiil en territorio mexicano.
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Un mural del calendario maya, San Bartolo, Petén, Guatemala.
En 2022, arqueólogos de la Universidad de Texas y del Skidmore College de Nueva York, EE.UU., estudiaron unos murales hallados recientemente en una pirámide de la antigua ciudad maya de San Bartolo.
Uno de los fragmentos pintados fue identificado con la fecha maya “7 Ciervo”. Se pintó hacia el 250 a. C. y constituye la evidencia más antigua conocida del calendario maya. El motivo exacto de su registro sigue siendo un misterio: quizá marcaba una etapa clave en la construcción de la pirámide o un acontecimiento astronómico.
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Entierro de jaguar, Templo Mayor, Ciudad de México, México
Los gobernantes aztecas veneraban a los jaguares y los usaban como símbolo del dios Tezcatlipoca. En 2022, en el Templo Mayor de Ciudad de México —el principal centro ceremonial de los mexicas, hoy convertido en un museo arqueológico—, se halló el esqueleto de un jaguar enterrado con una lanza en una de sus garras y rodeado de 164 estrellas de mar.
Gracias al peso de la tierra, las estrellas de mar se conservaron en buen estado y los arqueólogos observaron que probablemente fueron elegidas aquellas con manchas naranjas y marrones, en referencia al pelaje del jaguar.
Una canoa excavada, lago Mendota, Wisconsin, EE.UU.
En mayo de 2022, un instructor de buceo se topó con un tronco tallado en el fondo del lago Mendota. Gracias a un hallazgo similar el año anterior —curiosamente realizado por la misma persona—, los arqueólogos marítimos confirmaron enseguida que se trataba de una canoa excavada: una embarcación tallada en una sola pieza de roble.
Fue extraída con cuidado del fondo arenoso del lago para iniciar su proceso de conservación. Las pruebas de radiocarbono indican que se construyó hacia el año 1000 a. C., lo que la convierte en la canoa más antigua jamás hallada en la región de los Grandes Lagos, en EE.UU. y Canadá, con más de 1.000 años de diferencia con la siguiente.
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Muestras de madera, L'Anse aux Meadows, Terranova y Labrador, Canadá
L'Anse aux Meadows no es un yacimiento arqueológico nuevo: se excava desde los años 60 y ha aportado pruebas de un asentamiento vikingo en América del Norte, establecido siglos antes de la llegada de Cristóbal Colón en 1492.
Recientemente, un nuevo método de datación permitió analizar muestras de madera del lugar y determinar que los árboles de los que procedían fueron talados en el año 1021 d. C. Aunque no se sabe con certeza cuánto tiempo permanecieron los colonos nórdicos, al menos ahora se conoce con precisión cuándo se levantaron algunas de las estructuras.
Aguada Fénix, Tabasco, México
Un equipo de arqueólogos revisaba los escáneres láser del estado de Tabasco —publicados por el Gobierno mexicano para cartografiar la región— cuando algo inusual llamó su atención. Excavaron el lugar y confirmaron sus sospechas: se trataba de una enorme plataforma ceremonial de más de kilómetro y medio de largo y 15 metros de altura, construida por los mayas hacia el 900 a. C. Es la estructura maya más antigua conocida hasta la fecha.
El hallazgo fue bautizado como “Aguada Fénix” y anunciado en junio de 2020.
Restos en un abrigo rocoso, Reserva Natural de Bladen, Toledo, Belice
En los últimos años, arqueólogos de Belice han desenterrado esqueletos humanos sorprendentemente bien conservados en tumbas poco profundas bajo dos abrigos rocosos de la Reserva Natural de Bladen.
Un informe publicado en 2022 reveló los resultados del análisis: los restos tienen hasta 9.600 años de antigüedad y su composición genética apunta a una gran migración desde el sur hace más de 5.600 años, anterior a la llegada del cultivo intensivo de maíz a la región. Los especialistas creen que podrían ser migrantes cuyas técnicas agrícolas contribuyeron al florecimiento de nuevas civilizaciones en Mesoamérica.
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Marcador de juego de pelota, Chichén Itzá, Yucatán, México
La imponente ciudad maya de Chichén Itzá es uno de los destinos arqueológicos más visitados del mundo, pero los trabajos en la zona siguen arrojando hallazgos sorprendentes.
En excavaciones recientes se descubrió una gran piedra circular tallada con dos figuras que portan elaborados tocados y rodeada de inscripciones mayas. Los expertos creen que era un marcador de un antiguo juego ritual de pelota, practicado en una cancha con una pesada pelota de caucho, un antecedente del deporte mesoamericano que guarda algunas similitudes con el ráquetbol moderno.
Proyectiles de piedra, Cooper's Ferry, Idaho, EE.UU.
¿Tenían los pueblos que habitaron Idaho hace 16.000 años algún vínculo con Japón? Esa es la sugerente hipótesis que plantea una colección de 14 proyectiles de piedra descubiertos en 2022 en el yacimiento de Cooper's Ferry.
No está claro si las puntas se desecharon o se guardaron para usarlas más tarde, pero presentan similitudes con proyectiles tallados mucho antes en la isla japonesa de Hokkaido. Es una posibilidad intrigante, aunque los arqueólogos siguen mostrándose escépticos.
Dientes de animales, Rimrock Draw Rockshelter, Oregón, EE.UU.
Los arqueólogos quedaron sorprendidos al analizar fragmentos de dientes de camello y herramientas de piedra manchadas con sangre de bisonte hallados en Rimrock Draw Rockshelter, en Oregón. La datación por radiocarbono del esmalte reveló que los dientes tienen unos 18.250 años de antigüedad, y la posición de las herramientas en el sedimento sugiere que podrían ser incluso más antiguas.
El equipo publicó sus resultados en 2023, lo que abrió un debate sobre si Rimrock Draw constituye la prueba más antigua de ocupación humana en el oeste de Norteamérica.
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Petroglifos, Wanuskewin Heritage Park, Saskatchewan, Canadá
En diciembre de 2019 se reintrodujeron bisontes en el Parque Patrimonial Wanuskewin, en Saskatchewan, casi 150 años después de haber sido cazados hasta su extinción local. Ocho meses más tarde, las pezuñas de estos animales removieron la tierra y dejaron al descubierto la parte superior de una roca tallada.
Los bisontes habían revelado cuatro antiguos petroglifos y un cuchillo de piedra que pudo haber sido utilizado para crear los diseños. Una de las rocas pesa 225 kilos y, dado el peculiar modo de su hallazgo, está grabada con líneas paralelas que se han interpretado como costillas de bisonte.
Esqueleto de un mono araña, Teotihuacán, Estado de México, México
Las tierras altas del actual Estado de México están muy lejos de la selva, hábitat natural del mono araña. Aun así, los arqueólogos hallaron el esqueleto de uno de estos animales enterrado en un barrio acomodado de la antigua ciudad-estado de Teotihuacán.
Se cree que el mono fue un regalo exótico de un emisario maya dentro de la diplomacia entre Teotihuacán y la élite maya. Su muerte, probablemente mediante un sacrificio ritual, ocurrió hace unos 1.700 años.
Arte rupestre del río Pecos, México y EE.UU.
El arte rupestre y los petroglifos antiguos del continente norteamericano son conocidos desde hace tiempo. La arqueóloga Carolyn Boyd se ha especializado en el estilo del río Pecos, presente en el suroeste de Texas, EE.UU., y el norte de México. En 2021, fue coautora de un estudio que plantea que los puntos y líneas de pigmento rojo de este estilo representan el sonido.
Según la investigación, estas “burbujas de diálogo” de 2.000 años de antigüedad denotan el habla, el aliento y el alma. Algunas figuras muestran delicadas líneas que salen de la boca, como si susurraran, mientras que otras tienen zigzags enérgicos, como si gritaran.
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Un diente de caballo, Puerto Real, Haití
En 2022, los arqueólogos hallaron un fragmento de diente de caballo en Puerto Real, un antiguo asentamiento colonial español en Haití. El hallazgo no habría llamado tanto la atención si no fuera porque el análisis genético reveló que los parientes vivos más cercanos de ese caballo no están en España, sino en la isla de Assateague, frente a la costa este de EE.UU., donde manadas de caballos salvajes llevan siglos vagando libremente.
El descubrimiento respalda la teoría de que fueron los exploradores españoles quienes introdujeron los caballos en Assateague y que, por motivos desconocidos, algunos acabaron estableciéndose como animales salvajes en las playas de la isla.
Etiqueta de persona esclavizada, Charleston, Carolina del Sur, EE.UU.
El lamentable pasado esclavista de Carolina del Sur volvió a ponerse de manifiesto en 2021, cuando estudiantes del College of Charleston —una de las universidades más antiguas de EE.UU.— ayudaron a excavar parte de su campus antes de unas obras de reconstrucción. Allí encontraron una etiqueta de cobre con la inscripción “1853”. Estas etiquetas se utilizaban para certificar que una persona esclavizada tenía permiso para trabajar para alguien que no era su propietario.
Lo más probable es que la llevara una persona contratada como mano de obra en una cocina que funcionaba en ese mismo lugar a mediados del siglo XIX.
Daños causados por un incendio, Jamestown, Virginia, EE.UU.
En 2021, los arqueólogos de Jamestown, en Virginia —la primera colonia británica permanente en América del Norte—, descubrieron una capa de carbón y tierra quemada en el lugar donde estuvo la iglesia parroquial, justo debajo de artefactos fechados en la década de 1670.
El hallazgo confirma los relatos de la época: en 1676, durante la rebelión encabezada por Nathaniel Bacon —el primer gran levantamiento en las colonias británicas, un siglo antes de la independencia de EE.UU.—, los rebeldes incendiaron la iglesia de Jamestown hasta reducirla a cenizas. La capa de escombros y carbón hallada es lo único que queda de aquel episodio.
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La joven de Amajac, Hidalgo Amajac, Veracruz, México
El 1 de enero de 2021, unos agricultores de la localidad mexicana de Hidalgo Amajac, en Veracruz, se llevaron una gran sorpresa al principio del año al preparar un campo para la siembra: hallaron enterrada una estatua de una mujer, posiblemente una gobernante o una deidad, con unos 500 años de antigüedad.
Bautizada como “la joven de Amajac”, la pieza fue restaurada y hoy se exhibe en la propia localidad, mientras que una réplica se ha instalado en Ciudad de México.
Esqueletos humanos, fortaleza de Louisbourg, Nueva Escocia, Canadá.
La fortaleza francesa del siglo XVIII de Louisbourg se alza en Rochefort Point y con frecuencia se ve azotada por el duro clima del Atlántico. Tras el paso de la tormenta Fiona en septiembre de 2022, los arqueólogos descubrieron que los restos óseos de dos personas habían quedado expuestos en el cementerio de la fortaleza y corrían el riesgo de ser arrastrados al mar.
Se apresuraron a recuperar los cuerpos de las olas y los enviaron a análisis científicos, aunque finalmente volverán a ser enterrados en una zona más segura del cementerio.
Un cuartel incendiado, Williamsburg, Virginia, EE.UU.
En el verano de 2023, arqueólogos de Colonial Williamsburg —un gran museo al aire libre en Virginia que recrea la vida en la época colonial— desenterraron un hallazgo fascinante: un cuartel incendiado por los británicos durante la Guerra de la Independencia de EE.UU. El cuartel, construido en 1776-77 y destruido en 1781, solo estuvo en uso durante el conflicto, lo que lo convierte en una cápsula del tiempo excepcional.
El general británico Cornwallis ordenó quemar los edificios durante su retirada, poco antes de su derrota definitiva en Yorktown. Entre los objetos recuperados destacan piezas de armas, balas de plomo que los soldados aburridos habían mordisqueado y cerámicas de alta calidad. El descubrimiento se anunció en mayo de 2024.
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Yacimiento arqueológico de Gomolak Overlook, base aérea de Holloman, Nuevo México, EE.UU.
En mayo de 2023 se descubrió un campamento de 8.200 años de antigüedad en la base aérea de Holloman, en Nuevo México. Fue identificado por dos geomorfólogos con el apoyo del personal del 49.º Escuadrón de Ingenieros Civiles de EE.UU. El yacimiento había permanecido sepultado durante milenios bajo dunas de arena blanca y pudo haber sido utilizado por algunos de los primeros pobladores de la región.
Las excavaciones revelaron varios hogares con restos de carbón vegetal, y el enclave fue bautizado como “Gomolak Overlook” en honor a JR Gomolak, el director de recursos culturales de la base recientemente jubilado. El hallazgo se dio a conocer en marzo de 2024.
Huesos de perro, Jamestown, Virginia, EE.UU.
Un estudio de 2024 ha lanzado una afirmación inquietante sobre el primer asentamiento colonial de Jamestown, en Virginia: los colonos hambrientos habrían matado y comido a los perros locales. La investigación, publicada en la revista American Antiquity —una de las principales publicaciones académicas sobre arqueología en EE.UU.—, reveló que los huesos de perro desenterrados mostraban marcas de cortes que implican un sacrificio deliberado. Además, se comprobó que estos animales estaban emparentados, al menos en parte, con los perros que ya vagaban por América antes de la llegada de los europeos.
No debería sorprender del todo: en 2013, los arqueólogos también hallaron pruebas de canibalismo en el asentamiento durante el duro invierno de 1609-1610.
La tumba de Te K'ab Chaak, Caracol, Belice
En lo profundo de la selva beliceña se encuentra Caracol, una antigua ciudad maya que fue una de las grandes potencias de la región. Alcanzó su apogeo entre los siglos VI y VII, antes de ser abandonada hacia el 900 d. C. Hoy, sus pirámides en ruinas y sus canchas de juego de pelota conforman el mayor yacimiento arqueológico del país.
Recientemente, los arqueólogos descubrieron la tumba de su primer rey conocido, Te K'ab Chaak, quien fundó la dinastía real de la ciudad tras ascender al trono en el año 331 d. C. La cámara funeraria estaba repleta de riquezas reales: vasijas de cerámica, tubos de hueso tallado y brillantes adornos de jade, incluida una máscara.
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