Europa como nunca la has visto: 30 maravillas naturales que te dejarán sin aliento
Bellezas naturales europeas
¿Necesitas un poco de inspiración viajera? No te preocupes. Te ofrecemos nuestra clasificación de las maravillas naturales más impresionantes de Europa. El orden se basa en las opiniones de nuestro equipo editorial, muy viajero, que es consciente de que quizá no estés del todo de acuerdo. Desde picos de una belleza sobrecogedora hasta lagos salados de tonos rosados, pasando por mágicos paisajes nevados y mucho más, estas imágenes espectaculares muestran la verdadera belleza del continente.
Sigue leyendo para descubrir cómo hemos clasificado los rincones naturales más impresionantes de Europa…
Adaptado al español por Ana Niño, Redactora en español para loveEXPLORING.
30. Old Harry Rocks, Inglaterra, Reino Unido
Cerca de la localidad de Studland, en Dorset, un condado costero del suroeste de Inglaterra famoso por su Costa Jurásica, se encuentra un impresionante conjunto de formaciones rocosas conocido como Old Harry Rocks. “¿Quién es Old Harry?”, te preguntarás. El origen del nombre, que en realidad solo se refiere al pico más alejado de la costa, ha dado lugar a varias teorías. Algunos dicen que proviene de un famoso pirata local, mientras que otros sugieren que es un apodo del diablo. Sea como sea, esta costa llena de historia se ha ganado un lugar entre las maravillas naturales de Europa.
29. Cueva de Melissani, Grecia
Cuando un rayo de sol atraviesa la cueva de Melissani, el agua se ilumina con un tono turquesa deslumbrante. Este lago subterráneo se encuentra en la isla jónica de Cefalonia, al oeste de la Grecia continental, y no se descubrió hasta 1951, cuando se derrumbó el techo de la gruta. Aún se pueden ver las estalactitas que cuelgan de sus paredes. Hoy en día, los visitantes pueden alquilar una pequeña barca de remos para adentrarse en esta maravilla natural y contemplar la magia de cerca.
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28. Cascada de Jägala, Estonia
En verano, la cascada de Jägala se despliega como una cortina cristalina sobre las rocas; en invierno, sus aguas se congelan formando columnas y esculturas de hielo que parecen sacadas de otro mundo. Sea cual sea la estación, el espectáculo es inolvidable. Esta maravilla natural se encuentra en el curso inferior del río Jägala, a unos 30 kilómetros de Tallin, la capital de Estonia, y está rodeada de otros lugares de interés, como la capilla medieval más antigua del país y la zona kárstica más grande de Estonia.
27. Castelluccio di Norcia, Italia
El diminuto pueblo umbro de Castelluccio di Norcia, con menos de 100 habitantes, suele pasar desapercibido para la mayoría de los turistas. Sin embargo, entre mayo y julio ocurre un fenómeno único: la fiorita o fioritura, cuando los campos se cubren de un mosaico natural de colores gracias a la floración de amapolas, violetas y margaritas que crecen junto a las célebres lentejas de Castelluccio, famosas en todo el mundo. Este espectáculo de la naturaleza, completamente libre de pesticidas, convierte al pueblito en un destino inolvidable para los amantes de los paisajes.
26. Durdle Door, Inglaterra, Reino Unido
El nombre “Durdle” procede del inglés antiguo thirl, que significa perforar, y describe a la perfección este impresionante arco natural de piedra caliza. Situado en la Costa Jurásica de Dorset, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se formó tras miles de años de erosión marina y enmarca una pintoresca playa de guijarros en forma de medialuna. Algún día la naturaleza acabará derrumbándolo, pero mientras tanto, este espectacular arco marino sigue siendo una de las maravillas naturales más icónicas del mundo.
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25. Garganta del Verdon, Francia
Tallada por el río Verdon, cuyas aguas adquieren un espectacular tono turquesa gracias a los minerales glaciales, la Garganta del Verdon es considerada el cañón más grande de Europa, con paredes de hasta 700 metros de altura. Situada en la región de la Provenza, entre Castellane y Moustiers-Sainte-Marie, es un auténtico paraíso para los amantes de la aventura: rafting, piragüismo, escalada y hasta puenting desde el puente de Artuby, el más alto del continente. Un destino que combina belleza natural y adrenalina a partes iguales.
24. Parque Nacional de Snowdonia, Gales, Reino Unido
El Snowdonia National Park es el corazón montañoso de Gales y alberga la cumbre más alta del país, el Snowdon, con 1.085 metros. Desde su cima, en días despejados, se pueden contemplar panorámicas que alcanzan hasta el Distrito de los Lagos, Pembrokeshire e incluso la costa de Irlanda. Aunque el ascenso es un reto para excursionistas y montañistas, la recompensa visual merece la pena. Además, el parque esconde otros paisajes espectaculares, como el glaciar Cwm Idwal, y los encantadores pueblos de Betws-y-Coed, Portmeirion, Dolgellau, Barmouth y Beddgelert.
23. Algarve, Portugal
Más allá de los concurridos centros turísticos, el Algarve guarda paisajes naturales espectaculares que muestran la cara más tranquila del sur de Portugal. Sus parques y reservas naturales son un refugio perfecto frente al bullicio urbano. Destaca la reserva natural de la Ría de Alvor, un humedal protegido con calas escondidas, flores silvestres y bandadas de aves migratorias que hacen de este lugar un paraíso para los amantes de la naturaleza.
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22. Acantilados de Moher, Irlanda
La Ruta Costera del Atlántico en Irlanda guarda su mayor tesoro para el final: los impresionantes acantilados de Moher, en el condado de Clare. Este sobrecogedor paraje natural se extiende a lo largo de 8 kilómetros y se alza majestuoso sobre el Atlántico, alcanzando hasta 214 metros de altura en su punto más elevado. A la grandeza del paisaje se suma una vibrante fauna: halcones peregrinos y alcas surcan el cielo, mientras tiburones peregrinos y delfines se dejan ver en las aguas bajo los acantilados.
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21. Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, Croacia
Un auténtico espectáculo natural: 16 lagos de aguas turquesa conectados por cascadas que parecen sacadas de un cuento y rodeados de densos bosques. Así es el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, en el corazón de Croacia, a medio camino entre Zagreb y Zadar. Con sus más de 30.000 hectáreas, es también un paraíso para la fauna salvaje: aquí aún se pueden avistar osos, lobos, ciervos y aves poco comunes en Europa.
20. Cuevas de hielo de Eisriesenwelt, Austria
A las afueras de Salzburgo se esconde un auténtico mundo subterráneo de fantasía: las cuevas de hielo de Eisriesenwelt, las más grandes de este tipo del planeta. Este reino helado se extiende a lo largo de 30.000 m² de galerías y formaciones que parecen sacadas de otro universo. Para explorarlas, los visitantes deben ascender 700 escalones casi a oscuras, iluminados solo por lámparas de magnesio, y soportar temperaturas gélidas que hacen que la experiencia sea aún más sobrecogedora.
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19. Scala dei Turchi, Sicilia, Italia
En la costa sur de Sicilia se alzan los espectaculares acantilados blancos de la Scala dei Turchi, cuya forma escalonada recuerda a una gran escalera que desciende hasta el mar. Están compuestos de marga, una mezcla de arcilla y roca caliza de un blanco deslumbrante que, con la erosión del tiempo, ha creado esta formación natural única. Hoy es un lugar icónico para hacerse fotos y, sobre todo, para contemplar una de las puestas de sol más mágicas de Italia desde lo alto de los acantilados.
18. Parque Nacional de Durmitor, Montenegro
El Parque Nacional de Durmitor, en el norte de Montenegro, parece un escenario de película de fantasía: montañas imponentes, densos bosques y lagos glaciares que brillan como auténticas joyas. Con más de 50 picos que superan los 2.000 metros de altura, es un paraíso para senderistas, escaladores y esquiadores. A pesar de su atractivo, sigue siendo un lugar relativamente virgen, donde conviven una gran diversidad de especies animales y vegetales en un entorno casi intacto.
17. Lago Eibsee, Alemania
Entre los lagos más bellos de Baviera destaca el Eibsee, considerado por muchos el más majestuoso de Alemania. Situado a los pies del Zugspitze, la montaña más alta del país, sus aguas cristalinas reflejan las cumbres de los Alpes de Wetterstein creando un paisaje de postal. Para disfrutarlo, puedes recorrer la ruta de senderismo de 7 kilómetros que rodea el lago, darte un baño en sus tranquilas aguas o explorarlo en kayak.
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16. Las Médulas, España
En la comarca de El Bierzo, León, se alzan las sobrecogedoras laderas rojizas de Las Médulas, un paisaje modelado por la mayor mina de oro a cielo abierto del Imperio romano. Hace más de 2.000 años, los romanos emplearon un ingenioso sistema hidráulico para desmoronar la montaña y extraer el metal precioso, creando barrancos, cuevas y formaciones únicas. Hoy, este entorno declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO es uno de los paisajes más espectaculares de España.
15. Río Soča, Eslovenia
El río Soča, con sus aguas de un intenso color esmeralda, es uno de los paisajes más extraordinarios de Eslovenia. Nace en los Alpes Julianos y desciende por desfiladeros, cascadas y pozos naturales antes de cruzar la frontera hacia Italia. Este paraíso natural es perfecto para la aventura: desde rafting y kayak en aguas bravas hasta senderismo por los espectaculares caminos del valle del Soča, considerado uno de los más bellos de Europa.
14. Preikestolen, Noruega
Desde el mirador de Preikestolen, un pedestal rocoso de 604 metros sobre el fiordo de Lysefjord, la palabra "vistas" no hace justicia a todo lo que se puede ver. Es fácil pasar horas aquí, contemplando las imponentes montañas en la distancia y el tranquilo fiordo abajo. Situada en Ryfylke, en el oeste de Noruega, a esta impresionante plataforma natural se suele llegar tras una excursión de cuatro o cinco horas, con un desnivel de 350 metros.
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13. Los siete lagos de Rila, Bulgaria
Enclavados en el noroeste de las montañas de Rila, estos siete lagos glaciares forman uno de los paisajes más espectaculares de Bulgaria. Cada lago tiene su propio carácter: el Lago de la Lágrima, el más alto, deslumbra con sus aguas cristalinas; el Lago del Ojo, de forma elíptica, brilla con un azul eléctrico bajo el sol; y los Gemelos, unidos como un reloj de arena, parecen espejos naturales.
12. Cuevas del Karst de Aggtelek y Karst Eslovaco, Hungría/Eslovaquia
A lo largo de la frontera entre Hungría y Eslovaquia se esconde el mayor sistema de cuevas de estalactitas de Europa, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este reino subterráneo, con más de 1.000 cuevas conocidas, está lleno de formaciones espectaculares: estalactitas que cuelgan del techo como carámbanos y estalagmitas que se elevan del suelo como columnas. Con sus estrechas galerías y cámaras interconectadas, explorar este laberinto natural es una experiencia única.
11. Duna de Pilat, Francia
En la costa atlántica de Francia se alza la duna más grande de Europa, la Duna de Pilat. Con más de 100 metros de altura y casi 3 kilómetros de longitud, este gigante de arena ofrece unas vistas incomparables: a un lado se extiende un mar de pinos y, al otro, el océano Atlántico y el brillante cabo de Le Cap-Ferret. Es un paisaje en constante cambio: solo entre 2017 y 2020 la duna retrocedió 3 metros por efecto del viento y se enfrenta a un futuro incierto.
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10. Bastei, Alemania
Los espectaculares pilares de arenisca de Bastei, en el Parque Nacional de la Suiza Sajona (al sureste de Alemania, cerca de Dresde), parecen hechos a propósito para sostener el puente que los une. Sin embargo, las rocas llevan miles de años en pie y el puente de piedra solo se construyó en 1851. El resultado es un paisaje impresionante, rodeado de densos bosques y con vistas privilegiadas al río Elba, que atrae a excursionistas y amantes de la fotografía de todo el mundo.
9. Laponia, Finlandia
En pleno círculo polar ártico, Laponia ofrece un paisaje de otro mundo, donde los árboles cubiertos de nieve parecen esculturas de helado y los atardeceres tiñen todo de tonos algodonosos. En verano, el sol nunca se pone: durante semanas enteras, la región permanece iluminada las 24 horas del día, bañada por una luz rojiza que convierte cada instante en un eterno crepúsculo. Una de las mejores formas de vivir esta magia es en junio, durante el Festival de Cine del Sol de Medianoche, que aprovecha este fenómeno natural único.
8. Montañas del Gran Cáucaso, Georgia
Con un 85% del territorio cubierto de montañas, Georgia es un auténtico paraíso para los amantes del senderismo y la naturaleza. La cordillera del Gran Cáucaso, que se alza imponente a lo largo de la frontera norte del país, es la joya de la corona: un paisaje de picos nevados y valles remotos donde se encuentra el Shkhara, con 5.067 metros, uno de los picos más altos de toda Europa.
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7. Las Salinas de Torrevieja, España
Aunque parecen sacadas de un filtro de Instagram, las aguas rosadas de las Salinas de Torrevieja son 100% reales. Su característico color se debe a una combinación de algas y bacterias que prosperan en este lago salado de la Comunidad Valenciana. Además de ser un espectáculo natural único, estas lagunas han sido un importante centro de producción de sal en España desde el siglo XIX y hoy atraen a viajeros de todo el mundo.
6. Calzada del Gigante, Irlanda del Norte, Reino Unido
La Calzada del Gigante es un lugar sin igual: unas 40.000 columnas poligonales de basalto negro, encajadas como piezas de un rompecabezas, que parecen un camino hacia el mar. Se formaron hace unos 60 millones de años por la actividad volcánica, aunque la leyenda cuenta otra historia: el gigante irlandés Finn McCool habría construido la calzada para enfrentarse a su rival escocés, Benandonner. Hoy, este Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO es uno de los paisajes más impresionantes de la costa de Antrim y un imprescindible en cualquier viaje a Irlanda del Norte.
5. Selva Negra, Alemania
La Selva Negra parece sacada de un cuento de hadas, y no es casualidad: este bosque inspiró muchas de las historias recopiladas por los hermanos Grimm. Situada en las montañas de Baden-Württemberg, en el suroeste de Alemania, es un lugar profundo, oscuro y misterioso, cubierto de densos bosques de abetos y pinos que se extienden por colinas y valles. Sumérgete en sus senderos y descubrirás un paisaje sonoro encantador de cascadas, cucos y viento susurrante entre las hojas. Además, entre el verdor aparecen pueblos pintorescos que rompen la inmensidad del bosque y parecen detenidos en el tiempo.
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4. Matterhorn, Suiza/Italia
3. Islas Lofoten, Noruega
Los paisajes árticos más espectaculares abundan en las islas Lofoten de Noruega. Este remoto archipiélago del mar de Noruega es conocido sobre todo por el pueblo pesquero de Hamnøy, en la imagen, cuyas casas pintadas de rojo se alzan delicadamente sobre las rocas. Sin embargo, hay paisajes impresionantes a cada paso, desde fiordos escarpados hasta playas salvajes. También es uno de los mejores lugares del mundo para contemplar la aurora boreal.
2. Vatnajökull, Islandia
El glaciar más grande de Europa, Vatnajökull, cubre una gran parte de la costa sureste de Islandia. El paisaje helado es un mundo en sí mismo, que abarca cuevas de un azul profundo, cañones, ríos glaciares y lagunas llenas de icebergs. Incluso se encuentra el pico más alto de Islandia, el Hvannadalshnjúkur, de 2.200 metros, así como innumerables volcanes activos, ocultos bajo el hielo.
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1. Los Dolomitas, Italia
Los imponentes picos de los Dolomitas parecen dedos de roca tallados con un hacha en el corazón de los Alpes italianos. Estas montañas de caliza dolomítica deben sus formas espectaculares a la erosión, que todavía hoy continúa con deslizamientos, avalanchas e inundaciones. 18 cumbres que superan los 3.000 metros, la cordillera sigue inspirando. Si nos preguntas, no hay mejores lugares naturales en Europa que este.
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