El cambio climático, el turismo masivo, la reurbanización o incluso la fuerza de la naturaleza han puesto en peligro la existencia de algunos de los enclaves más asombrosos del planeta. Pero no todo está perdido.
Gracias a la labor de organismos dedicados a la conservación del patrimonio, a intervenciones estatales, campañas de micromecenazgo o al esfuerzo colectivo de comunidades locales, muchos de estos lugares únicos han sido salvados de la destrucción y preservados para las generaciones futuras.
Sigue leyendo para descubrir algunos rincones extraordinarios que, contra todo pronóstico, siguen en pie...
Adaptado al español por Ana Niño, Redactora en español para loveEXPLORING.
Construido en 1900 sobre una duna de arena en la costa norte de Dinamarca, este emblemático faro estuvo a punto de caer al mar del Norte. Durante décadas, el viento, el oleaje y la arena golpearon sin descanso el acantilado sobre el que se alzaba, acelerando su erosión.
En su origen, el faro se encontraba a unos 200 metros del mar, pero el retroceso de la costa —de unos 2 metros por año— lo dejó peligrosamente al borde del precipicio.
Esta histórica estructura, que fue una popular atracción turística en la espectacular costa de Jutlandia del Norte, logró salvarse gracias a una intervención sin precedentes. Ante el riesgo inminente de desplome, las autoridades locales decidieron trasladar el faro tierra adentro.
La increíble hazaña tuvo lugar en octubre de 2019, cuando un equipo de expertos, junto con voluntarios de la comunidad, colocaron el faro sobre un sistema de ruedas y raíles para desplazarlo unos 80 metros lejos del mar del Norte.
Descubierta por casualidad por un adolescente y su perro en los años 40, la cueva de Lascaux, situada en el valle del Vézère, en el suroeste de Francia, alberga extraordinarias pinturas y grabados prehistóricos que datan de hace más de 17.000 años. Aunque en un primer momento se abrió al público, en 1963 se cerró para proteger estas valiosas obras de arte.
Las hordas de turistas estaban dañando las paredes, ya que el calor, la humedad y el dióxido de carbono aceleraban el deterioro. Además, comenzaron a aparecer mohos y líquenes en las pinturas, poniendo en peligro su conservación.
Las pinturas fueron restauradas y se puso en marcha un programa de vigilancia, pero este lugar, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), permanece cerrado para garantizar su conservación. Aunque no se permite la entrada al complejo original, existen dos réplicas que permiten a los visitantes admirar las impresionantes pinturas prehistóricas de caballos, ciervos y mamuts.
Lascaux IV, una espectacular réplica a escala real que recrea también la atmósfera de la cueva, se inauguró en 2016 en el Centro Internacional de Arte Parietal de Montignac.
En los años setenta, las emblemáticas selvas tropicales y los ríos indómitos de Tasmania estuvieron en peligro. Los planes del Gobierno para inundar parte del río Franklin con la construcción de una presa habrían sumergido zonas de bosque autóctono y destruido hábitats clave para la fauna local.
El proyecto dividió a la opinión pública y desató protestas masivas, así como años de disputas legales. En 1983, el nuevo primer ministro Bob Hawke se comprometió a frenar la construcción. Ese mismo año, la UNESCO también incluyó los Parques Nacionales del Desierto de Tasmania Occidental en la Lista del Patrimonio Mundial y, posteriormente, amplió la zona protegida.
En los años sesenta, Egipto planteó otro controvertido proyecto de infraestructura: una presa en el Nilo, al sur de la ciudad de Asuán, que amenazaba con inundar valiosas antigüedades del valle de Nubia, incluidos los templos gemelos excavados en la roca de Abu Simbel.
La UNESCO impulsó su primera gran campaña internacional de colaboración para preservar monumentos históricos. Varios enclaves enteros fueron trasladados piedra a piedra a terrenos más altos. En la imagen, puede verse la cavidad en la pared rocosa original tras el desmontaje y traslado de los templos a su nueva ubicación.
La construcción de la presa de Asuán y del embalse del lago Nasser pretendía controlar las crecidas del Nilo, generar electricidad y mejorar el sistema de riego. Pero el ambicioso proyecto también puso en peligro valiosos monumentos históricos y provocó el desplazamiento de decenas de miles de personas.
En un esfuerzo internacional sin precedentes entre el Gobierno egipcio y numerosos países, los templos de Abu Simbel fueron trasladados y reconstruidos con meticulosa precisión junto al lago. Esta hazaña colectiva impulsó la creación de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Uno de los edificios más emblemáticos de Sídney estuvo a punto de ser demolido, pero logró salvarse gracias a una exitosa campaña ciudadana. El edificio Sirius, un complejo de viviendas públicas de los años setenta situado en el barrio de Millers Point, se vio amenazado por un proyecto de remodelación urbanística.
Este icono de la arquitectura brutalista fue incluido en la lista World Monuments Watch en 2018, lo que impulsó una campaña pública para su conservación y para solicitar su reconocimiento como patrimonio protegido. Aunque dicha protección no se concedió, en 2019 el gobierno estatal anunció que el edificio sería reformado en lugar de derribado.
La encarnizada batalla por salvar Hasankeyf —una de las ciudades habitadas de forma continua más antiguas del mundo — de ser inundada por una controvertida nueva presa, no tuvo éxito. Sin embargo, en un rayo de esperanza, varias de las reliquias antiguas de la ciudad fueron salvadas por el gobierno turco.
Entre ellas se encuentra el Artuklu Hamam, de 800 años de antigüedad. En una ardua operación, la casa de baños fue trasladada fuera de la ciudad condenada, excavada en una meseta del río Tigris, en el sureste de Anatolia.
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Otro de los ocho monumentos históricos salvados del controvertido proyecto de la presa de Ilısu fue el mausoleo de Zeynel Bey, del siglo XV. Se trasladó a un museo al aire libre cerca de New Hasankeyf, donde algunos residentes desplazados fueron reubicados a regañadientes, ya que el río en crecida sumergió la zona original.
Lamentablemente, el colosal proyecto de la presa inundará numerosas cuevas neolíticas y las ruinas de un puente de 900 años de antigüedad, entre otros importantes yacimientos históricos del antiguo asentamiento de la Ruta de la Seda.
Situada frente a la costa caribeña de Belice, la barrera de coral de Belice es el segundo sistema de arrecifes de coral más grande del mundo. Con cientos de cayos de manglares e islas arenosas alrededor del arrecife y sus atolones, alberga especies en peligro de extinción como tortugas marinas, manatíes y el cocodrilo marino americano, además de impresionantes formaciones coralinas.
Sin embargo, este lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO fue incluido durante casi 10 años en la lista del Patrimonio Mundial en Peligro, debido a los daños irreversibles causados por las construcciones costeras y la exploración petrolera.
En un giro extraordinario, este ecosistema de gran diversidad fue retirado de la lista en 2018, tras la adopción de medidas de conservación históricas por parte del gobierno de Belice. Entre ellas, convertirse en el primer país del mundo en imponer una moratoria a toda la exploración y perforación de petróleo en sus aguas.
También amplió sus zonas de pesca prohibida y anunció la prohibición de los productos de plástico y poliestireno de un solo uso en 2019. Aunque el cambio climático sigue siendo una amenaza constante, el arrecife disfruta de una mejor protección.
El monte Kenia, un impresionante volcán extinto, es el segundo pico más alto de África. Con sus laderas boscosas, sus estribaciones más bajas y las sabanas que lo rodean, el parque nacional presenta un alto nivel de biodiversidad. También se encuentra en la ruta migratoria de la población de elefantes africanos.
La UNESCO inscribió el parque en 1997, después de que las autoridades locales abordaran las graves preocupaciones relacionadas con la tala ilegal y el cultivo de marihuana. El aumento de las patrullas, los proyectos de sensibilización comunitaria y la formación de los guardas forestales mejoraron la gestión y la integridad del sitio.
Refugio del rinoceronte indio y del tigre de Bengala, entre otras especies en peligro de extinción, el Parque Nacional Real de Chitwan, en Nepal, se enfrentó a una grave amenaza a principios de los noventa.
El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO cuestionó el impacto medioambiental del proyecto de desviación del río Rapti, que ponía en riesgo hábitats críticos para los rinocerontes. El gobierno nepalí revisó su evaluación y abandonó el proyecto.
La actividad humana volvió a poner en peligro la integridad de un hábitat marino fundamental. El Santuario de Ballenas de El Vizcaíno, en México, la última laguna virgen donde se reproduce la ballena gris del Pacífico, se vio amenazado a finales de los noventa por los planes de ampliar una salina existente a escala comercial dentro del santuario.
El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO alertó al gobierno mexicano sobre las amenazas que esto suponía, lo que finalmente llevó a que se denegara el permiso para las salinas en el año 2000.
El antiguo y majestuoso templo de Kedarnath, situado en el estado norteño de Uttarakhand, en la India, ha superado numerosos desafíos a lo largo de los siglos. Aun así, continúa en pie.
En la imagen se muestra este remoto santuario hindú, dedicado al dios Shiva, tras las devastadoras inundaciones monzónicas que asolaron la región en 2013, arrasando cientos de viviendas y carreteras y causando la muerte de miles de personas.
De forma sorprendente, este hermoso santuario de montaña se salvó de los daños cuando una enorme roca quedó encajada detrás del templo, desviando la mayor parte del agua que habría impactado directamente contra el edificio. No era la primera vez que Kedarnath afrontaba condiciones meteorológicas extremas: según un estudio de geólogos, logró sobrevivir tras permanecer sepultado bajo la nieve durante casi 400 años.
Los investigadores han identificado varias líneas amarillas formadas por glaciares. Se cree que el templo y su entorno quedaron completamente cubiertos por la nieve entre los años 1400 y 1700, en un periodo conocido como la Pequeña Edad de Hielo.
En una decisión histórica, el Gobierno tailandés cerró una de sus playas más famosas en 2018. La idílica Maya Bay, situada en las islas Phi Phi, pasó de ser un rincón tranquilo y virgen a convertirse en un destino de fama mundial tras aparecer en La playa (The Beach, 2000), la película dirigida por Danny Boyle basada en la novela de Alex Garland.
En su momento álgido, entre 5.000 y 6.000 personas visitaban la bahía cada día, y se estima que el 80% de sus corales fueron destruidos por la contaminación derivada del turismo masivo.
Biólogos marinos han trabajado en la restauración del coral y se han aplicado diversas medidas para preservar el entorno natural. Entre ellas, limitar el número de visitantes y construir una pasarela elevada desde la bahía de Loh Samah, donde se ha habilitado un muelle para evitar que los barcos atraquen directamente en la playa.
Actualmente, la playa permanece abierta al turismo durante la mayor parte del año, pero cierra en agosto y septiembre por motivos de conservación.
El puente más antiguo del mundo, localizado en Tello, en el sur de Irak, se conservará para las generaciones futuras gracias a un proyecto de gestión patrimonial de emergencia liderado por el Museo Británico. El puente de Tello, redescubierto en 1929, fue construido en el tercer milenio antes de Cristo, a la entrada de la antigua ciudad sumeria de Girsu (en la imagen).
Con más de 40 metros de largo y hasta 10 de ancho, fue construido con ladrillos de barro cocido. Un equipo de arqueólogos del Museo Británico y expertos del patrimonio iraquí trabaja actualmente en su restauración, junto con la de otros yacimientos antiguos de la región.
Las extraordinarias iglesias excavadas en la roca de Lalibela se encuentran a una altitud de 2.499 metros en las tierras altas de Etiopía y son especialmente vulnerables a las condiciones climáticas. En 2007, el Fondo Mundial para la Preservación del Patrimonio (WMF, por sus siglas en inglés) y la UNESCO colaboraron para instalar varias estructuras de protección de gran tamaño sobre algunos de estos templos, incluida una sobre la iglesia de San Emmanuel (en la imagen).
Los refugios, que protegen las iglesias de los efectos erosivos de la lluvia y el sol, resultan controvertidos, pero han contribuido a preservar la integridad de estos frágiles lugares sagrados. Sin embargo, el objetivo del proyecto es establecer un modelo sostenible de conservación en Lalibela que elimine la necesidad de construir nuevos refugios y permita retirar los actuales.
"Los artesanos cualificados y las técnicas de conservación adecuadas garantizarán la conservación del lugar en el futuro", según la WMF.
En 2017, el Servicio de Parques Nacionales de EE.UU. concedió protección oficial a varios edificios emblemáticos vinculados al histórico movimiento por los derechos civiles. El presidente Barack Obama creó el Monumento Nacional de los Derechos Civiles de Birmingham, que protege una zona de cuatro manzanas en el centro de la ciudad.
Esta designación incluye lugares como la Iglesia Bautista de la Calle 16 (en la imagen), el parque Kelly Ingram, el motel A.G. Gaston, el Instituto de Derechos Civiles de Birmingham y la iglesia bautista Bethel.
Cuesta creer que una de las estaciones más majestuosas del mundo, St Pancras, en el norte de Londres, llegara a clausurarse y estuviera a punto de ser demolida. Con su imponente fachada neogótica, diseñada por sir George Gilbert Scott en 1868, la estación vivió su apogeo durante la edad de oro del transporte ferroviario.
Pero en el Londres de la posguerra, St Pancras y el majestuoso hotel contiguo, el West Midlands Hotel, cayeron en decadencia. En las décadas de 1950 y 1960, la compañía British Railways intentó cerrar y derribar este edificio victoriano en varias ocasiones.
Tras una exitosa campaña encabezada por el poeta sir John Betjeman, St Pancras fue declarada edificio protegido de grado I en 1967 —la categoría de protección más alta para edificios históricos en el Reino Unido— apenas unos días antes de su prevista demolición. Sin embargo, la estación permaneció abandonada hasta que fue remodelada en 1996, convirtiéndose en la terminal del servicio de alta velocidad Eurostar.
La estación restaurada fue inaugurada oficialmente en 2007 por la difunta reina Isabel II, con una estatua de bronce en honor a su salvador, Betjeman, sentado en el nivel superior.
Boracay se ha convertido en otro ejemplo involuntario de los efectos del turismo masivo y el desarrollo urbanístico sin control. Las autoridades filipinas ordenaron el cierre de esta isla turística, antaño idílica, en 2018, después de que el presidente Rodrigo Duterte la calificara de "cloaca" por los graves problemas de alcantarillado.
En la imagen se aprecian algas verdes en una de las bahías de la isla, que durante años atrajo a multitudes de visitantes seducidos por sus playas vírgenes y su ambiente festivo.
Boracay permaneció cerrada durante seis meses para llevar a cabo una rehabilitación que incluyó una limpieza exhaustiva y la mejora del sistema de alcantarillado. Reabrió con nuevas normas estrictas destinadas a proteger este complejo turístico.
Se espera que medidas como la limitación del número de visitantes, la prohibición de plásticos de un solo uso y la restricción de fumar y consumir alcohol en las playas contribuyan a reducir el impacto medioambiental y a preservar la innegable belleza de la isla.
Mientras los incendios forestales arrasaban parte de Australia a comienzos de 2020, se organizó una operación secreta para proteger un bosque oculto de pinos Wollemi, una especie anterior a la era de los dinosaurios. Para ello, se movilizaron equipos de bomberos que trabajaron en una zona remota del Parque Nacional Wollemi, hogar de estos rarísimos ejemplares.
Durante mucho tiempo se creyó que estos valiosos árboles prehistóricos estaban extinguidos, hasta que fueron redescubiertos en 1994 en esta zona. La misión de rescate incluyó lanzamientos de agua desde aviones y un equipo que descendió en helicóptero mediante cables para instalar un sistema de riego de emergencia.
Con sus coloridas y ornamentadas fachadas y sus antiguas casas de pescadores con techos de paja, el barrio del Cabanyal-Canyamelar rebosa carácter. Sin embargo, este histórico enclave marítimo se vio amenazado por un proyecto urbanístico que pretendía construir una carretera para conectar el centro de Valencia con el puerto, lo que implicaba demoler gran parte del barrio.
En 2012, fue incluido en la lista del World Monuments Watch, lo que llevó a paralizar el proyecto. Más tarde, el ayuntamiento anunció una inversión de 22 millones de euros (25 millones de dólares) para rehabilitar la zona abandonada.
La fuerza de la comunidad logró salvar en 2019 una franja de naturaleza virgen en Columbia Británica que estaba a punto de ser deforestada. La iniciativa, liderada por la organización B.C. Parks Foundation, consiguió recaudar 3 millones de dólares canadienses (2,8 millones de euros) a través de una campaña de micromecenazgo.
Gracias a ello, la fundación pudo adquirir casi 809 hectáreas de terreno en Princess Louisa Inlet, al noroeste de Vancouver, que estaban en manos privadas. La entidad sigue trabajando para proteger esta ensenada y su entorno natural.
La UNESCO lanzó una campaña internacional de salvaguarda en 1972 para restaurar el extraordinario templo budista de Borobudur, en Indonesia. Construido entre los siglos VIII y IX, durante el reinado de la dinastía Syailendra en el centro de la isla de Java, esta monumental estructura en forma de montículo fue abandonada y engullida por la selva.
Cubierto por vegetación y cenizas volcánicas, el templo atrajo la atención del gobernador británico de Java, sir Thomas Raffles, en 1814. La restauración del templo en ruinas concluyó con éxito en 1983, seguida de una segunda intervención en 2010, tras los nuevos daños provocados por la erupción del monte Merapi.
Considerado uno de los yacimientos clásicos más importantes de Grecia, el santuario de Delfos, situado en el monte Parnaso, en el centro del país, se vio amenazado en los años ochenta. Cuando en 1987 se propuso su inclusión en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, existían planes para construir una planta de aluminio cerca de este entorno privilegiado.
La UNESCO instó al gobierno griego a buscar una ubicación alternativa para la planta, y así se hizo. Finalmente, el antiguo santuario de Delfos fue declarado lugar protegido, garantizando su conservación para las generaciones futuras.
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