Abróchate el cinturón: te llevamos por los vuelos con más turbulencias del mundo. Desde los impredecibles vientos de los Andes hasta las sacudidas constantes sobre las Montañas Rocosas, estas son las rutas aéreas más agitadas de 2024, clasificadas a partir de los datos históricos de la herramienta de predicción Turbli.
Para los pasajeros nerviosos, los viajeros experimentados o los aficionados a la aviación, esta es tu guía imprescindible para surcar los cielos menos tranquilos.
Haz clic en esta galería para descubrir las 21 rutas aéreas más turbulentas del mundo…
Adaptado al español por Ana Niño, Redactora en español para loveEXPLORING.
Aunque son apenas 160 kilómetros y menos de una hora de trayecto, este vuelo nacional entre las ciudades californianas de Ontario (no confundir con la provincia canadiense) y San Diego (en la imagen) suele ser más movido de lo que muchos esperan.
Los fuertes vientos de Santa Ana atraviesan pasos montañosos, como el de San Gorgonio, y la colisión entre el aire frío del litoral y las altas temperaturas del interior genera condiciones inestables que pueden hacer que más de un pasajero se agarre con fuerza al reposabrazos.
El vuelo entre Bozeman, en el estado de Montana (en la imagen), y Denver, en Colorado, es el quinto más turbulento de EE.UU., debido al terreno escarpado de las Montañas Rocosas.
La aproximación final al Aeropuerto Internacional de Denver, un aeropuerto de gran altitud situado junto a la cordillera, es conocida por los cambios repentinos de viento, una de las principales razones por las que Denver aparece varias veces en esta lista.
Denver vuelve a aparecer en esta lista con otro trayecto movido, esta vez rumbo a Salt Lake City, en el estado de Utah (en la imagen). La ruta atraviesa las Montañas Rocosas en dirección oeste, donde las llamadas "ondas de montaña" generan turbulencias especialmente intensas. Los fuertes vientos que barren las cumbres provocan potentes corrientes de aire capaces de sacudir los aviones durante la hora y media que dura el vuelo.
Además de su fama por los cielos movidos, el vuelo desde Jackson, en el estado de Wyoming (en la imagen), hacia Salt Lake City es la tercera ruta más turbulenta de EE.UU. Como otras conexiones con esta ciudad de Utah, se ve afectada por las denominadas turbulencias de ondas de montaña, potentes corrientes de aire ondulantes que se intensifican especialmente durante el invierno.
Este vuelo nacional en EE.UU., desde Denver (sí, de nuevo), hasta Jackson, en el estado de Wyoming, es otro reto sobre las Montañas Rocosas. La aproximación a Jackson puede ser especialmente movida en invierno, con cizalladuras de viento y descensos bruscos que convierten el aterrizaje en toda una experiencia.
Con salida desde la megaciudad subtropical de Chongqing, en China (en la imagen), este vuelo nacional atraviesa un desnivel espectacular.
El aire más enrarecido a gran altitud, combinado con el terreno montañoso y unos patrones climáticos cambiantes, lo convierte en un trayecto constantemente turbulento. Es la primera de varias rutas de esta lista que pasan por Lhasa, capital tibetana situada en el Himalaya.
Con una longitud aproximada de 655 kilómetros, este vuelo nacional de Natori a Osaka (en la imagen) recorre la costa este de Japón, una zona donde los sistemas meteorológicos cambiantes y las corrientes en chorro estacionales suelen provocar turbulencias. La ruta es especialmente vulnerable a los fuertes vientos cruzados, sobre todo en invierno y durante la temporada de tifones.
Este vuelo nacional a gran altitud desde Kunming, en la provincia china de Yunnan (en la imagen), asciende rápidamente hacia una zona con aire más fino. La aproximación es especialmente complicada y el tiempo resulta impredecible durante todo el año, lo que la convierte en una de las rutas más turbulentas hacia el Tíbet.
Denver vuelve a aparecer en la lista, esta vez con el vuelo procedente de Albuquerque, en el estado de Nuevo México (en la imagen). Con una duración de poco más de una hora, esta ruta es la más turbulenta de EE.UU. y es famosa por el llamado “Denver bump”, una sacudida causada por fuertes corrientes de aire ascendentes y descendentes provocadas por los vientos que golpean la vertiente oriental de las Montañas Rocosas.
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Los 516 kilómetros que separan Natori, cerca de Sendai, de Tokoname, próxima a Nagoya (en la imagen), pueden parecer un vuelo nacional corto, pero a menudo están lejos de ser tranquilos.
Al sobrevolar el interior montañoso de Japón y encontrarse con cambiantes corrientes de aire costeras, la ruta es conocida por sus baches repentinos, especialmente cuando confluyen los patrones climáticos estacionales. Es un trayecto breve, pero que mantiene a los pasajeros alerta y con el cinturón bien abrochado.
Este vuelo desde Guiyang, en la provincia subtropical china de Guizhou (en la imagen), ocupa el quinto lugar entre las rutas más turbulentas de Asia y marca una nueva aparición de Lhasa en esta lista. El brusco ascenso, los fuertes vientos cruzados y las ondas de montaña convierten este trayecto en un vuelo tan escénico como movidito.
El vuelo de San Carlos de Bariloche, en Argentina, a Santiago, en Chile (en la imagen), cruza los Andes y combina un paisaje espectacular con un trayecto lleno de turbulencias. La aproximación a Santiago suele requerir el paso por valles estrechos con patrones climáticos impredecibles que mantienen en vilo tanto a pilotos como a pasajeros.
Tanto Chengdú como Xining se encuentran en China, pero el trayecto de 685 kilómetros atraviesa paisajes radicalmente distintos. Los bruscos cambios de altitud, combinados con los fuertes vientos de montaña, hacen que esta ruta registre frecuentes turbulencias en aire claro.
En la imagen, el descenso a Xining permite ver el terreno abrupto que contribuye a unas condiciones de vuelo impredecibles.
El corto vuelo entre Katmandú, en Nepal, y Paro, en Bután, cubre solo 402 kilómetros, pero es el tercero más turbulento de Asia. Al atravesar el Himalaya, la ruta supone todo un reto para los pilotos: descensos pronunciados, fuertes vientos y cambios meteorológicos repentinos. El aeropuerto de Paro es famoso por su acceso complicado (en la imagen) y solo unos 50 pilotos especialmente entrenados están autorizados a aterrizar allí.
Este vuelo internacional de tres horas desde Santa Cruz, en Bolivia (en la imagen), hasta Santiago, en Chile, lleva a los pasajeros desde las tierras bajas tropicales hasta la espectacular cordillera de los Andes. El trayecto implica un brusco cambio de altitud y de condiciones meteorológicas, lo que lo hace especialmente propenso a episodios de turbulencia, sobre todo en aire claro.
El vuelo nacional chino de dos horas y media desde Chengdú (en la imagen) a Lhasa es otra entrada en esta lista de cielos turbulentos sobre la meseta tibetana. La región es conocida por sus tormentas impredecibles, las fuertes turbulencias en aire claro y los bruscos cambios meteorológicos, lo que convierte esta ruta en una prueba constante para los pilotos.
Esta ruta de una hora y media entre Katmandú, en Nepal (en la imagen), y Lhasa, en el Tíbet, es conocida por sus corrientes en chorro a gran altitud, las ráfagas de viento provocadas por las montañas y los cambios meteorológicos rápidos cerca del monte Everest. También es la última aparición de Lhasa en esta lista: un destino que, sin duda, está más que acostumbrado a los cielos turbulentos.
Los pilotos que cubren la ruta entre Mendoza y San Carlos de Bariloche (en la imagen), en Argentina, se enfrentan tanto a las llanuras ventosas del norte de la Patagonia como al terreno ascendente de los Andes.
El famoso “bache de Bariloche” se debe a los fuertes vientos de montaña y a los cambios bruscos de presión atmosférica cerca del aeropuerto que, a menudo, provocan sacudidas al descender hacia la región.
Aunque este vuelo de una hora y media de Mendoza (en la imagen) a Salta permanece en territorio argentino, la ruta de 804 kilómetros atraviesa un terreno complicado, al cruzar la cordillera oriental de los Andes.
Las turbulencias térmicas provocadas por el calor del desierto al chocar con el aire de montaña hacen que el viaje sea movido, especialmente en verano, cuando las corrientes térmicas son más intensas.
Los pilotos que cubren esta ruta desde Córdoba, Argentina (en la imagen), hasta Santiago, Chile, deben enfrentarse a la famosa cizalladura del viento de los Andes. Aunque las turbulencias pueden surgir a lo largo de los 885 kilómetros del trayecto, es el paso de gran altitud cercano al Aconcagua —el pico más alto de América— el que genera corrientes de aire especialmente caóticas.
El vuelo entre Mendoza, Argentina, y Santiago, Chile (en la imagen), encabeza la lista de las rutas más turbulentas del mundo, según el análisis de Turbli de 2024. Atraviesa la cordillera de los Andes, donde los fuertes vientos chocan con el terreno escarpado, generando intensas turbulencias de onda orográfica y sistemas rotatorios especialmente peligrosos.
El monte Aconcagua agrava el desafío al alterar el flujo de aire y provocar cambios bruscos de altitud, mientras que el viento Zonda —cálido y seco, típico de la región— puede intensificar aún más el trayecto.
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