El cambio climático está teniendo un impacto devastador en nuestro planeta, destruyendo paisajes naturales con inundaciones, sequías y otras formas de clima extremo. Pero a veces, entre la devastación, estos fenómenos climáticos pueden dejar al descubierto artefactos y yacimientos arqueológicos antes perdidos en el tiempo. Desde ciudades poco conocidas en el desierto hasta objetos antiguos congelados en el hielo, he aquí algunos fascinantes descubrimientos históricos revelados como consecuencia del cambio climático.
Traducido al español por María J. Arabia, Editora de Sindicación en Español para loveEXPLORING.
La región española de Extremadura es famosa por ser seca, pero cuando la península Ibérica experimentó en 2019 uno de los meses de junio más secos de los que se tiene constancia, un extraordinario yacimiento histórico que no se había visto en 50 años emergió por encima de la línea de flotación. Apodado el "Stonehenge español", el Dolmen de Guadalperal es un círculo de piedra megalítico que se cree que data del año 5000 a.C. Sin embargo, el dolmen fue ahogado por el embalse de Valdecanas en 1963 tras la construcción de una presa.
El dolmen fue excavado originalmente en 1926 por el arqueólogo alemán Hugo Obermaier, que observó 140 rocas erguidas dispuestas en un círculo concéntrico. Desde la creación del embalse en 1963, el dolmen sólo se ha visto cuatro veces, una de ellas en 2022. Una vez más, se ha hundido bajo la superficie, pero el embalse pone en peligro su existencia; los lugareños han pedido que se retiren las piedras a un lugar más seco, ya que algunos de los monolitos de granito muestran signos de daños significativos por la acción del agua.
En 2014, unas fuertes tormentas despojaron a una playa de la bahía de Cardigan, en Gales, de miles de toneladas de arena, revelando un espeluznante espectáculo: un antiguo bosque petrificado enterrado bajo el mar. El bosque – cuya datación por radiocarbono sugiere que dejó de crecer hace 4,000 años – se extendía antaño a lo largo de varios kilómetros y estaba repleto de un conjunto arbóreo que incluía pinos, alisos, robles y abedules. La existencia del bosque ya era conocida por científicos y arqueólogos, pero las tormentas sin precedentes revelaron algunos nuevos y curiosos hallazgos.
La tormenta dejó al descubierto una antigua pasarela de madera, que los primeros habitantes de Gales construyeron para cruzar un terreno cada vez más anegado a medida que el nivel del mar subía a su alrededor. Los árboles acabaron sepultados bajo capas de turba, conservando huellas humanas y de animales, antes de ser sumergidos por el mar. El desafortunado destino del bosque dio origen a la leyenda galesa de Cantre'r Gwaelod, un poderoso reino ahogado bajo las olas. El bosque congelado en el tiempo puede verse a veces en mareas extremadamente bajas en la ciudad de Borth.
El verano de 2022 fue una época de graves sequías, sobre todo en Europa central, cuando el Danubio alcanzó su nivel más bajo en casi un siglo. Los bajos niveles de agua revelaron algunos inusuales ocupantes en el lecho del río; en la ciudad portuaria serbia de Prahovo, los cascos oxidados de 20 buques de guerra nazis yacían en el agua. Formaban parte de la Flota del Mar Negro, pero cuando las fuerzas rusas avanzaron por el Danubio en 1944, los nazis hundieron deliberadamente los barcos para evitar que cayeran en manos enemigas.
Los barcos suponen un peligro para la población de Prahovo. Un ministro de transportes serbio declaró que los buques de guerra pueden contar con hasta 10,000 artefactos explosivos, que tienen el potencial de verter sustancias químicas tóxicas en el agua (por no hablar de explotar). Los cascos, expuestos por el bajísimo nivel del agua, también dificultaban mucho la navegación por el río: la anchura de la vía de navegación en Prahovo se redujo a casi a la mitad cuando estos eran visibles. En 2022 se hicieron planes para retirar los explosivos y desguazar los buques de guerra, pero muchos aún no habían sido extraídos cuando el Danubio volvió a sus niveles normales.
En 2018, las aguas del embalse de la presa de Mosul, cerca de Kemune, en la provincia iraquí del Kurdistán, se desplomaron drásticamente debido a la sequía, dejando al descubierto un robusto palacio de ladrillo construido durante el periodo del Imperio Mitanni. Los Mitannis prosperaron en los siglos XV y XIV a.C. en la fértil región de Mesopotamia y fueron un notable aliado del antiguo Egipto, pero se sabe poco sobre su sociedad porque los escasos yacimientos arqueológicos Mitannis que existen rara vez contienen textos escritos.
El descubrimiento accidental del palacio de Kemune puede mejorar enormemente nuestra comprensión de este antiguo reino. Además de murales de tonos rojos y azules en un notable estado de conservación, se excavaron 10 tablillas cuneiformes de arcilla, que contenían escritos que databan el palacio en torno al año 1800 a.C. Estos textos se han traducido recientemente y han revelado nuevos detalles sobre la economía y la sociedad Mitanni, como que el gran palacio era un edificio de uso público.
El cambio climático hace que los glaciares se derritan a un ritmo alarmante, pero el deshielo a veces puede descongelar objetos centenarios que antes se perdían en el permafrost. En 2019, un excursionista del glaciar Lendbreen de Noruega descubrió una masa enmarañada de cuero crudo y encajes que sobresalían del hielo. Compartió su ubicación con los arqueólogos glaciares de Secretos del Hielo, que se apresuraron a llegar al lugar antes de que una tormenta de nieve cubriera de nuevo el misterioso objeto.
La piel fue reconstruida para formar una sandalia de aspecto elegante. La datación por radiocarbono fechó el objeto en el siglo IV d.C. Y lo que es aún más interesante, el arqueólogo de Secretos del Hielo, Lars Pilo, dijo que el zapato de talla nueve se parecía mucho al estilo de las sandalias carbatina romanas, lo que sugiere que la moda viajó por todo el continente europeo. Los arqueólogos han encontrado muchos más tesoros en el glaciar Lendbreen: ahora se cree que es el emplazamiento de un paso de montaña, utilizado durante mil años, pero abandonado hace más de 500 años.
El proyecto Secretos del Hielo también ha excavado otros tesoros del deshielo de los glaciares noruegos, como estos esquís de 1,300 años de antigüedad. El primer esquí de la Edad de Hierro se descubrió en 2014, mientras que el segundo se desenterró tras un nuevo deshielo glaciar en 2021, en mucho mejor estado, ya que estaba enterrado a mucha más profundidad bajo el hielo. Los arqueólogos han teorizado que, dado que en la zona se han encontrado muchos objetos relacionados con la caza de reno, los esquís podrían haber pertenecido a un cazador.
Los esquís, de unos 1.9 m de longitud, se ataban al pie del usuario con unas correas de cuero y fijaciones de corteza de abedul. También habían sido reparados en varios lugares, mostrando el ingenio de la Edad de Hierro. Se encuentran entre los esquís de la Edad de Hierro mejor conservados del mundo; lo mejor de todo es que los esquís, la sandalia y otros asombrosos artefactos hallados por el equipo de Los Secretos del Hielo podrán verse en una nueva exposición permanente en Lom (Noruega).
Tal vez el ejemplo más famoso de un glaciar que se derrite y produce un tesoro histórico, Otzi el Hombre de Hielo, fue descubierto en septiembre de 1991 en el paso de Tisenjoch, en la provincia italiana de Tirol del Sur, cerca de la frontera con Austria. Tras un verano especialmente caluroso, dos excursionistas alemanes vieron el cuerpo desparramado por el hielo y creyeron haber encontrado a la víctima de un accidente de montañismo. Sin embargo, las investigaciones no tardaron en revelar que el hombre había muerto en realidad en el año 3300 a.C.
Los restos de Otzi se exponen ahora en el Museo de Arqueología de Tirol del Sur, en Italia, donde los estudios sobre la momia natural siguen arrojando nueva luz sobre los pueblos neolíticos. Por ejemplo, en un principio se supuso que el hombre vestido con pieles había muerto a causa del frío alpino, pero investigaciones recientes han demostrado que le dispararon por detrás con una flecha, por lo que fue posiblemente asesinado. Otro estudio realizado en agosto de 2023 reveló que Otzi probablemente tenía la piel mucho más oscura de lo que sugieren las reconstrucciones faciales modernas.
A medida que los glaciares se derriten con el aumento de la temperatura global, también lo hace el suelo helado de las regiones árticas de la Tierra. En el Yukón de Alaska, arqueólogos de la Universidad de Aberdeen han estado excavando en la tierra recién descongelada para saber más sobre el antiguo poblado yup'ik de Nunalleq, a unos 644 km al oeste de Anchorage, la ciudad más grande del estado. A medida que el hielo se descongela, se vive una carrera contrarreloj para preservar los valiosos artefactos Yup'ik antes de que estos se degraden.
En el yacimiento se han hallado unos 100,000 objetos fascinantes de la vida yup'ik, desde máscaras ceremoniales hasta herramientas de caza; en esta imagen, el arqueólogo jefe Rick Knecht muestra algunos artefactos a niños yup'ik locales. El hallazgo más interesante fueron los restos carbonizados de una casa comunal de tepes (una cabaña de troncos utilizada durante la colonización fronteriza de las Grandes Llanuras de Canadá y EE.UU. en el siglo XIX y principios del XX), que contenía los cadáveres de casi 30 víctimas de asesinato. Los relatos yup'ik hablaban desde hacía mucho tiempo de una brutal masacre de todo un pueblo en algún momento antes de 1840, pero nunca se había localizado el misterioso lugar. Quizá fue en Nunalleq donde tuvo lugar: el Dr. Knecht describió el lugar como el "equivalente yup'ik de Troya".
En 2022, Italia sufrió la peor sequía de los últimos 70 años, lo que hizo descender el nivel del agua del Tíber hasta niveles críticos. El estiaje dejó al descubierto un muelle de un puente romano que rara vez se ve. El Puente de Nerón – casi justo debajo del Ponte Vittorio Emanuele II de Roma, del siglo XIX – se construyó en el siglo I d.C. A pesar del nombre del puente, los historiadores no están seguros de que lo construyera realmente el tristemente célebre Nerón: el nombre latino "Pons Neronianus" (Puente de Nerón) no apareció en las crónicas hasta el siglo XII.
El puente se deterioró y fue parcialmente desmantelado en el siglo III. Luego, en el siglo XIX, se derribaron dos de los cuatro pilares del puente para permitir el paso de barcos fluviales más grandes. Uno de los pilares puede verse a veces en una estación seca normal, pero hizo falta una ola de calor excepcional para que este segundo pilar fuera visible; una rara oportunidad para que los ciudadanos modernos de Roma contemplen una parte oculta de la historia de su ciudad.
Tras una fuerte tormenta que asoló la costa de Israel en mayo de 2023, el nadador de mar Gideon Harris vio algo inusual a través de sus gafas. En el fondo del lecho marino yacían unos objetos de mármol tallados a mano, revelados por las arenas movedizas. Harris se puso en contacto con la Autoridad de Antigüedades de Israel, que envió buzos a excavar el lugar. Las columnas tenían 1,800 años de antigüedad, medían hasta 6 m (19.6 pies) y estaban hechas del mármol más fino, decorado en estilo corintio floral. ¿Cómo acabaron en el fondo del mar?
Los arqueólogos creen que las columnas eran la carga de un enorme barco romano, destinado a adornar un gran edificio público, como un teatro o un templo. Durante una tormenta, el barco, muy cargado, naufragó en aguas poco profundas y su fino cargamento quedó esparcido por el fondo del mar. El hallazgo ayuda a resolver una vieja cuestión académica sobre dónde se terminaban los elementos arquitectónicos romanos: estas columnas se importaban parcialmente talladas, dejando que los artesanos locales terminaran el trabajo, mientras que antes se pensaba que las piezas se terminaban en su país de origen y luego se enviaban a su destino.
La ola de calor de 2018 en Suiza provocó el deshielo de grandes partes del glaciar de Gauli (en la foto). Al retroceder el glaciar, se descubrieron los restos de un avión C-53 Skytrooper que se había estrellado allí en 1946, sepultado en el interior del hielo durante 72 años. El avión de transporte viajaba de Austria a Italia, con cuatro tripulantes y ocho pasajeros, entre ellos dos oficiales militares estadounidenses de alto rango. Sin embargo, el mal tiempo y los vientos repentinos desorientaron al piloto, haciendo que el avión se estrellara en el glaciar a una altitud de casi 3,350 m (11,000 pies).
Todas las personas que iban a bordo del avión sobrevivieron y fueron rescatadas en una gran operación de salvamento unos días después, con informes que sugerían que habían tenido que beber agua de nieve y racionar barritas de chocolate para sobrevivir. El avión C-53 (similar al de esta imagen) pronto quedó sepultado bajo capas de nieve y hielo, pero el verano cálido y seco de 2018 permitió a los científicos recuperar gran parte de los restos. Los turistas acudieron a ver el avión siniestrado una vez encontrado; el capítulo final de una saga de décadas.
En su paseo diario por las orillas del río Mississippi en busca de artefactos, Patrick Ford, aficionado a la arqueología y residente en Baton Rouge, vio un exoesqueleto de madera de otro mundo que sobresalía del barro. Aquel día le tocó la lotería: la sequía extrema hizo que un transbordador del siglo XIX quedara al descubierto, en su totalidad, por primera vez.
Los arqueólogos estatales no tardaron en confirmar que se trataba de los restos del Brookhill, un transbordador construido en 1896 que cruzaba cada noche entre Baton Rouge y Port Allen (al otro lado del Mississippi). El barco se hundió en una tormenta en 1915, y nunca se recuperó, hasta 2022, cuando el 80% del casco salió de repente a la superficie. El naufragio se abrió brevemente al público, pero se cerró una vez que el Mississippi volvió a sus niveles habituales. No obstante, aún puedes ver un modelo en 3D del barco en el sitio web del estado.
Normalmente, Luoxingdun (una isla religiosa del siglo X) parece flotar perfectamente en la superficie de Poyang, el mayor lago de agua dulce de China. Sin embargo, cada vez hay más sequías – además del impacto de la intervención humana en el Yangtsé y otros ríos – lo que significa que los cimientos del templo han quedado ocasionalmente al descubierto en los últimos tiempos. Esta imagen de agosto de 2022 muestra la base del templo budista completamente visible por primera vez en 71 años.
La balanza del cambio climático también puede inclinarse hacia el otro lado. Esta imagen de julio de 2020 muestra el templo bajo una peligrosa inundación, que amenaza su delicada pagoda y su antigua arquitectura de la dinastía Tang.
La sequía primaveral de marzo de 2023 en el norte de España – una de las peores sequías que se han dado en el último medio siglo – hizo que el embalse de Panta de Sau de la región de Cataluña se redujera al 7% de su capacidad habitual, dejando al descubierto lentamente los restos de Sant Roma, una iglesia románica del siglo XI extraordinariamente bien conservada y hundida bajo el lago. Es la iglesia sumergida más antigua del mundo, pero en tiempos normales sólo puede verse el campanario piramidal.
La iglesia fue consagrada originalmente en 1062, y sirvió a un próspero pueblo durante siglos a través de inquisiciones y terremotos, hasta que fue condenada a ahogarse en la década de 1960, después de que el gobierno español decidiera construir una presa en el río Ter. Incluso los cadáveres del cementerio de la iglesia fueron exhumados y trasladados al pueblo sustituto, Vilanova de Sau. Durante la sequía de 2023, los lugareños pudieron reencontrarse con su pueblo ancestral, examinando la plétora de elementos arqueológicos singulares de la iglesia, además de los escombros de antiguas masías.
El creciente número de fuertes tormentas y la subida del nivel del mar son malas noticias para el litoral británico: la erosión costera aumenta a un ritmo alarmante. Después de que una tormenta azotara las costas de Norfolk en 1998 y removiera parte del fango, un arqueólogo aficionado descubrió lo que creía que era una cabeza de hacha de la Edad de Bronce y un tocón de árbol volcado. Resultó ser un círculo único de 55 pilares de madera y un altar central, construido en una ciénaga salobre en 2049 a.C.
Se cree que "Seahenge", como se le conoce, fue construido por los agricultores de la Edad de Bronce que vivían en la zona. Como en el caso de Stonehenge, los historiadores aún no saben exactamente por qué se construyó: podría haberse utilizado para rituales funerarios o para marcar el solsticio. En un controvertido intento de preservar el henge, el ayuntamiento local optó por retirar los pilares de madera del mar. Normalmente se exponen en el Museo Lynn de Norfolk, pero en 2022 se prestaron al Museo Británico como parte de una exposición más amplia sobre Stonehenge (en la foto).
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